Una España luminosa y radiante
http://www.larioja.com/rc/20111226/espana/espana-encendida-imagen-nasa-201112261710.html
La imagen fue publicada hace unos días por la NASA, y es una vista de la Península Ibérica desde el espacio.
Desde la inmensidad del Universo, España aparece luminosa, refulgente, destilando belleza por cada uno de sus poros, por cada uno de sus pueblos.
L a vieja piel de toro, la nación más antigua del mundo, aparece ante nuestros ojos serena en la noche de los tiempos, tranquila, lejos de aquel espíritu guerrero que la caracterizó desde los tiempos de la Roma eterna. Serena y apacible, descansando de una Historia fatigada, coronada de batallas, glorias, ramos de laurel y conquistas que la hicieron ser dueña de medio mundo y madre del otro medio.
España descansa, luminosa y fatigada a la vez, como esos edificios medievales llenos de grietas, rotos, desvencijados, vencidos por el tiempo, pero que conservan la magia y el espíritu que un día los hizo grandes.
Corren malos tiempos para la poesía, para la belleza y para lo noble. Por eso España, otrora nación grande entre las grandes, agoniza desvencijada por todas partes, rota en jirones por el ansia carnívora de quienes la habitan, con unos destellos luminosos que son tan sólo un mero reflejo de aquel Sol que no se ponía en nuestros dominios.
España, tierra de gentes nobles y trabajadoras, alumbró para el mundo genios en la literatura, en las artes, en la abogacía, en la medicina, en la investigación, en la ingeniería…no hay un solo campo en el que no pueda nombrarse con orgullo un apellido español.
España yace hoy, cansada, en los rincones del olvido. Porque nos hemos centrado unos, en cantar las glorias del pasado, otros, en despreciarla y reputarla fenecida. Porque la hemos contemplado incompleta, con afán partidista, desde la izquierda o desde la derecha, con los trozos ausentes de nuestras almas partidas, sin reparar en que las cosas bellas, aquello que amamos, debe de contemplarse siempre de frente y con los dos ojos.
Esa España calma y quieta que refleja la fotografía, esa España que en su agotamiento rezuma belleza y luminosidad, es la que nos llama una vez más a su resurgir.
Qué importa el egoísmo, la ceguera,el equívoco o la animadversión de cientos, de miles de personas que le expresan su amor de la mejor manera que un español puede hacerlo: odiándola. Nosotros, amantes de lo bello, de las empresas arriesgadas, prestos a amarla hasta la extenuación, seguimos buscando los trozos de una España lejana y perdida para trazar la España grande, atareada, ilusionada, feliz, próspera y alegre del futuro.
No es tiempo de lamentos, ni de nostalgias, ni de melancólicos alegatos. Es tiempo de ponerse a trabajar por España, por esa España en la que cabemos todos y en la que todos sentiremos la gran responsabilidad de ser español.
Nosotros, que reputamos maravilloso un amor que nos traspasa el alma, moldeándola, ya presentimos el amanecer de España en la dulce alegría de nuestros corazones.
